BUDO: Su valor universal y su contribución a la búsqueda personal
BUDO, según nuestro modo de concebir, es:
Una disciplina para desarrollar creativamente (cambio cualitativo) nuestras capacidades y habilidades, dentro de un equilibrio dinámico y holístico del ser en relación con la Vida. Es un proceso recíproco que implica el autodesarrollo; el auto-reconocimiento; el auto-conocimiento; la auto-realización …
Nuestros trabajo e investigación se desarrollan en el seno de un mundo orgánico donde los elementos se interrelacionan e interaccionan; un mundo dinámico, irreversible y relativo que conlleva una cantidad considerable de conflicto, de contradicción, de irracionalidad, de complejidad y de misterio. Budo, en su origen, es el estudio de conflicto, de contradicción y del modo de relacionarse y de comunicarse para ir más allá …, así encontrando un equilibrio más elevado y profundo con uno mismo y con los demás en todos los aspectos. Es el modo de plantearse a uno mismo como podemos reconocer y mejorar nuestras capacidades y habilidades en cada aspecto y momento de la dinámica de nuestra vida …
En el refinamiento técnico de la práctica de Budo, «el cuerpo» se sitúa como núcleo de nuestra existencia donde se trabaja orgánicamente la integridad de nuestro ser: la estructura física, la respiración, los sentidos, el alma, la inteligencia y el no-consciente, en situaciones y condiciones dinámicas y heterogéneas. Esto requiere una renovación radical del concepto y conocimiento del «propio cuerpo» y su continua exploración …
La práctica de Budo nos sitúa y ayuda a profundizar, con la globalidad de nuestro ser, en cuestiones vitales como «el yo», «el ser humano», «la Naturaleza», «el mundo que nos rodea», «la vida y la muerte», «sus interrelaciones», etc., y a captar sus cualidades esenciales…
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